IES Rodanas, Épila (Zaragoza)
Lucía Nogueras, 1.º de Bachillerato
Diego Martínez, profesor de Física y Química del IES Rodanas, nos comparte un artículo sobre el análisis y cuidado del agua en la Comarca de Valdejalón elaborado por una alumna de 1.º de Bachillerato. Esta pieza forma parte de las actividades que están desarrollando en torno al ODS 6.
Mi nombre es Lucía Nogueras, alumna de 1.º de Bachillerato Científico-Técnico en el IES Rodanas de Épila (Zaragoza). En la asignatura de Física y Química hemos llevado a cabo un exhaustivo análisis del agua en la Comarca de Valdejalón con el fin de evaluar su estado y el nivel de contaminación en diversos puntos de nuestro entorno.
El agua representa uno de los recursos más vitales de los que disponemos. Cuidarla, aprovecharla y gestionarla de manera eficiente es una obligación ineludible, ya que la salud humana y el equilibrio planetario dependen de ello. En esta nueva era, uno de nuestros objetivos fundamentales debe ser identificar los contaminantes, comprender sus causas y consecuencias y exigir a las administraciones su preservación activa.

Realizar este análisis químico me ha resultado sumamente interesante, ya que nos ha permitido aplicar diversas técnicas de laboratorio y aprender a interpretar parámetros críticos de calidad. Para ello, contamos con la inestimable colaboración de alumnado, profesorado y personal administrativo, quienes se encargaron de la toma de muestras en hogares, fuentes, ríos y balsas, registrando las coordenadas precisas para su posterior geolocalización en un mapa comarcal.
El proceso comenzó con un análisis organoléptico (subjetivo), evaluando la turbidez, el color y el olor. Posteriormente, procedimos a un análisis objetivo, mucho más técnico y detallado. Empleamos diversos reactivos y tiras colorimétricas para determinar parámetros químicos esenciales, tales como la presencia de cloro disuelto, nitratos y nitritos, además de medir el pH, la dureza y la alcalinidad.
Para determinar la dureza del agua —vinculada a la concentración de sales de calcio y magnesio—, realizamos una valoración con EDTA (ácido etilendiaminotetraacético). De este proceso, destaco la necesidad de mantener una técnica rigurosa y una gran paciencia para alcanzar con exactitud el punto de viraje.
Otro aspecto fundamental fue la observación microscópica, destinada a detectar microorganismos, algas o materia orgánica. Esta fase nos recordó que un agua aparentemente limpia puede albergar elementos invisibles capaces de afectar la salud o el medio ambiente. Finalmente, realizamos un análisis gravimétrico para calcular el residuo seco, determinando la cantidad de sustancias sólidas que permanecen tras la evaporación de la muestra.
Como conclusión, esta experiencia de laboratorio ha sido clave para comprender la importancia de monitorizar la calidad del agua y para perfeccionar mi destreza con el instrumental de precisión. Analizar muestras reales aporta un valor práctico incalculable, permitiéndonos verificar resultados de primera mano. En definitiva, esta actividad subraya la relevancia de la química analítica como herramienta esencial para supervisar el recurso más básico de nuestra vida cotidiana.
La química nos enseña a entender el agua, pero la conciencia nos obliga a preservarla; cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 es nuestra mejor fórmula para asegurar que la vida siga fluyendo en equilibrio con el planeta.
Y en tu centro, ¿tenéis experiencias de este tipo? ¿Cómo trabajas este tema con tu alumnado?
Sigue las indicaciones del apartado «EXPERIENCIAS» y envíanos la tuya. ¡Puede ser publicada en la web!
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