22 julio 2024
El mochuelo es el icono de Atenea, diosa de la sabiduría

Naturautas: literatura, arte y creación en #Ecosocial23

Joaquín José Martínez Sánchez @joaquineku

Proyecto @naturautas

Todes somos naturautas

Naturautas no es un concepto, sino una descripción de nuestro paso por el planeta, cuando hayamos cooperado con los ecosistemas; viajeras y caminantes que contemplan sin destruir; o, todavía mejor, abejas obreras que cuidan de su entorno, sea un paisaje humanizado, sea la naturaleza salvaje. 

La literatura y el arte de naturaleza son parte de la cultura ambientalista. Educan nuestros sentimientos en el marco de una estética animalista y animista, en la mejor acepción de ambas palabras, por respeto a nuestro origen. Nos ayudan a empatizar con los seres vivos y participar de la naturaleza con todos los sentidos, como lo hacían nuestras ancestras, de quienes heredamos un cerebro capaz de entenderse con el ecosistema. Antes de aplicarse a la lógica científica y la tecnología, los cerebros humanos se estrenaron en la escucha y la integración empática de los seres sintientes: animales y plantas, así como la regularidad de los fenómenos naturales: los ciclos cósmicos. Antes… de que el cambio climático introdujera el caos.

Los mundos recreados en forma de ficción permiten educar a la infancia y la adolescencia en nuestras aulas para una simpatía profunda por los seres vivos. Nos preparamos para el encuentro real y lo dilatamos como amantes de la Vida con mayúsculas. Tomamos conciencia de que el Antropoceno necesita recuperar un orden que nos libere de la ansiedad antrópica. Llamarla ecoansiedad sería una contradicción, puesto que la ecología es armonía con el cosmos.

Un paisaje de Doñana hace 20 años

Doñana, vida mía

Proyecto Naturautas: literatura, arte y videojuegos

El proyecto Naturautas se ha aplicado en dos institutos públicos socialmente muy diversos. Durante el curso 2021//22 sirvió de eje didáctico en el Ámbito Social y Lingüístico de 1.º ESO, IES Ítaca de Tomares, Sevilla, para comprender los orígenes de la Humanidad como parte de sus ecosistemas nutricios y la Historia Antigua de las grandes civilizaciones a través de su deseo de regreso a la naturaleza en diversos mitos: Tao, Arcadia, Bucólicas. La idea está clara. Pero hace falta la ciencia sobre cómo hacerlo.   

Al mismo tiempo, planteamos una crítica profunda al capitalismo que devora ecosistemas como un monstruo que ha perdido su rostro humano y la memoria de sus orígenes. Nuestro producto final fueron sendos diarios naturalistas, escritos por el alumnado, que se basaron en el club de lectura semanal sobre una decena de géneros literarios y discursivos de raigambre ecosocial y en propuestas de escritura creativa con cada uno de ellos. Se ha publicado una reseña en TFFS, que permite acceder a las fuentes para recrear la experiencia.

Durante el curso 2022/23 hemos hecho uso de los videojuegos como herramienta de iniciación en los grandes temas de la educación ecosocial y ecofeminista, en un contexto distinto: el IES Diamantino García Acosta de Sevilla capital, un centro de educación compensatoria en uno de los barrios con menor renta de España. Los videojuegos pueden ser útiles para combatir el absentismo, pero no solamente por eso. Los juegos alternativos que proponemos podrían ser llaves para abrir mundos cerrados por el machismo y la falta de cuidado social a la infancia; es decir, el descuido adulto. 

También se ha publicado en TFFS una guía sobre los videojuegos de naturaleza, que facilitan su uso por cualquier docente en diversos entornos, con una intención similar: desbloquear el acceso a la cultura gamer, de modo que se convierta en espacio de curación y de amor a la diversidad biológica, cultural, de género, sexual. Tanto más necesario en cuanto está anidando valores tóxicos e incubando violencia simbólica, a la luz del Gamergate y otras campañas ultras en los medios sociales. Debemos entrar y actuar cooperativamente para transformarlo, imitando a Anita Sarkeesian, Blissy o el grupo gamer diverso de La Cafetera en Twitch, entre otros ejemplos destacables.

Imagen del videojuego Firewatch
K putt, Firewatch en Flickr, CC BY-NC, 2016

Nuestro taller

El primer viernes de las Jornadas de Educación Ecosocial teníamos programado concentrar en un taller de media hora tres milenios de escritura sobre la naturaleza y tres décadas de videojuegos naturalistas. Era imposible incluso para Diderot y D’Alembert. Por la generosidad de la asamblea, alargamos el evento hasta ocupar casi una hora.

Esta es la presentación que utilizamos para ordenar la sesión.

1.º) Exposición inicial

Empezamos por visualizar en nuestra biblioteca naturauta los distintos géneros de escritura polialfabética y multimodal (oral y escrita, audiovisual, digital, videoludita) con que se ha construido una estética. No nos referimos a la representación y la descripción científica, porque cada ciencia tiene su academia, sino a cómo damos forma a nuestras emociones y sentimientos en tratos con la naturaleza. 

He aquí una rápida nómina de los géneros y estilos de conexión mente-naturaleza: 

El repaso acelerado sirvió para tomar conciencia de algunas constantes: 

  1. la identificación empática con otros seres vivos se ha convertido en una facultad humana universal, como el lenguaje o la música, desde el chamanismo expresado en las pinturas rupestres, pasando por la domesticación y el pastoreo, hasta los videojuegos que adoptan la perspectiva animal (en 1.ª o 3.ª persona)
  2. la vuelta a la naturaleza ha sido una llamada reiterada desde el origen de las civilizaciones (claro está, urbanas): el éxodo, la conexión con el Tao, la anajoresis como retorno al hogar primordial, literatura bucólica y pastoril, romanticismo rural o salvaje (bosque, selva, desierto), Nature Writing, documentalismo naturalista, videojuegos de exploración y mundo abierto
  3. la ficción climática o la ciencia ficción naturalista no da por hecho el apocalipsis (salvo los peores ejemplos), sino que convoca a la solución personal y colectiva del futuro antes de que sea irresoluble

Nos hicimos eco de las convocatorias realizadas por TFFS con motivo del Día de la Tierra y del Día del Libro (22 y 23 de abril). Concretamente, la acción poética propuesta por Janet Val Tribouiller: Un verso, un árbol

Retrato de mi abuelo Juan y mío hace 56 años. El Barranco, Alicante (1967).

2.º) Lectura naturauta: libro, audio, audiovisual, videojuego

¿Qué lectura podría cambiarnos la vida? Cada persona estaba llamada a adoptar una obra literaria, audiovisual o videojuego como tótem, a modo de guía chamánica. Compartimos un QR de enlace a una nube de palabras generada con Mentimeter. Este fue el resultado.

Mientras participaban las personas asistentes, hice mi propia propuesta poética: la elegía “Miradas”, disponible en la antología Canaán: amor que busca Tierra (1992-2010). La escribí allá por 2006 en el blog Romances Ultramodernos, hoy desaparecido, para describir la distopía presente y la utopía que renace del amor a la Vida.

3.º) Defensa del tótem o la guía naturauta: Elevator Experiences

Quienes así lo desearon, hicieron la defensa del tótem o guía elegida por sus poderes inspiradores y sanadores, en el tiempo disponible. Fue un Elevator Pitch que trató de Peak Experiences de lectura: “Elevator Experiences”. No necesitamos ascensor mecánico.

4.º) Clanes o matrias naturautas

A continuación, nos agrupamos por clanes o matrias literarias y estéticas alrededor de las propuestas, en grupos de diversa amplitud. Se recomendaba que no fueran mayores de cinco miembros, pero se formaron dos auténticas corales de hasta diez personas.

5.º) Canto naturauta con una entonación acorde

Cada grupo se organizó para elaborar un breve canto a la naturaleza perdida o recobrada, que se inspirase en su tótem, sin miedo a plagiarlo. Una estrofa, mínimo un dístico, por persona.

  • Se permitían citas directas de la obra. 
  • Se podían elegir distintas entonaciones o tipos líricos, pero cada grupo y su canto tenía que ser coherente: oda o himno, elegía o duelo, anacreóntica o memoria placentera, canto amoroso o erótico, narración o romance, rap o diatriba.

6.º) Performance: coro (monodia o polifonía)

Finalmente, los dos grupos entonaron a coro el canto que habían compuesto a la naturaleza sentida, perdida o recobrada. Se les animó a que buscaran una base musical rítmica (clásica, instrumental, rap), pero prefirieron recitar a capella.
Vedlos y comprobad que lo suyo es inmejorable… hasta que lo apliquéis en vuestras aulas.

«Lo que se olvida, deja de verse y puede destruirse impunemente»

¡Enraízate!

Hasta aquí llegamos… porque nos cerraban la Biblioteca.

Otras incitaciones / invitaciones a crear

Escribe tu biografía naturauta

Es decir, tu Odisea. La próxima vez que nos reunamos os invitaré a contar vuestras biografías naturautas. Hemos vivido en distintos ecosistemas y cada uno de ellos nos ha dejado una huella de su abono.

Esta es la mía.

El mochuelo es el icono de Atenea, diosa de la sabiduría, pero también el animal preferido por mi propia madre.

Me comprendo naturauta desde que empleaba las tardes infantiles en rastrear el entorno de la casa de mi abuela, entre el Barranco de las Ovejas y la Fontcalent, en castellano y valenciano, sobre cerros y valles cuaternarios repletos de fósiles tan recientes que parecían haber salido del mar arrastrados por una ola o un tsunami cuando el parto de los montes. Me he pasado el resto de la vida rememorando la tierra de mis abuelos jornaleros y mis ancestros gitanos, esa que nunca fue suya; la huerta que se convirtió en un páramo contaminado a las afueras de la ciudad, por efecto de la sequía creciente y una urbanización descontrolada.

Después de conectar con mi entorno natural semisestepario, amar el esparto y los lagartos, leer los estratos y respetar a los alacranes, reconecté con la ecología gracias a Greenpeace. Su impacto sobre mi generación ha sido inmenso. No se trata solo de sus acciones en defensa de las ballenas y las focas. Con apenas 14 años me hice voluntario en Cruz Roja; la primera entre decenas de organizaciones a lo largo de la vida. Mi formación inicial, a cargo de un oficial del ejército, consistió en capacitarnos para afrontar una catástrofe nuclear en el entorno de la central de Cofrentes. Así descubrí la magnitud del peligro y nuestra pequeñez ante sus consecuencias. En mi memoria se fusionan los actos de desobediencia civil y resistencia no violenta de Greenpeace contra el vertido de residuos nucleares en los océanos y el surgimiento inesperado de Die Grüne / Los Verdes en Alemania contra la instalación de misiles nucleares en Europa. Ambas campañas tuvieron éxito. Fui objetor de conciencia, «reobjetor» e insumiso. Participé en desmilitarizar mi generación y las siguientes. Lo conseguimos. Así fue como chicos y chicas de mi edad pasamos del No Future, el desencanto y las drogas al activismo internacional y el Foro Social Mundial. Lo cuento para que lo sepas…

Estudié el romanticismo alemán en medio del bosque teutónico (Bielefeld, Renania-Westfalia, Alemanía, 1990), mientras vivía en una Wohngemeinschaft con un compañero vegetariano. Luego viajé al desierto del Sahara (Tamanrasset, montes Hoggar, Argelia) hasta un lugar llamado Assekrem: “El Final del Camino” en lengua tamazigt o tamahaq, donde se perdió y encontró a Dios el ermitaño Charles de Foucauld. Por mi parte, descubrí que el Sahara estuvo poblado de vida neolítica y los targui (tuareg en plural) y sus dromedarios fueron sus descendientes directos. La gente del desierto recordaba los nombres de la toponimia, a diferencia de nuestro pueblo, tantas veces colonizado y despojado hasta de los significantes. En aquella ermita asomada al amanecer, sobre montes despellejados, sentí pánico por si el cambio climático lo devoraba todo. Era 1991 y ya sabíamos que el desierto estaba avanzando. No padecía ecoansiedad, aprendía prudencia…

Se me activó la conciencia, a diferencia de mi primer ordenador personal, que empezó a estropearse. Cambié mi destino de investigador sobre el aprendizaje por el de educador y aprendiz de por vida. El acrónimo Joaquín+Eku = @joaquineku fue mi primera dirección de correo electrónico fuera de la Universidad, desde 1992. Se refiere a la organización Ekumene, la casa común, con la que trabajé como cooperante para la educación intercultural bilingüe y educador social en medio de la Sierra Madre del Sur, México. Ñuu Savi es el nombre vernáculo del pueblo mixteco, con palabras que significan tanto la Tierra como el Pueblo de la Lluvia. Comprendí que la Lluvia sobre el Desierto es el antídoto de la distopía. 

Continúa en este enlace.

Imagina tu avatar animal o vegetal

Otra manera de crear vínculos naturautas es que te imagines a ti misma como un avatar animal o vegetal. Si no se te ocurre cómo hacerlo, abre los enlaces sin miedo.

Mi avatar desde niño siempre fue el delfín. No supe qué los delfinarios no eran el mejor modo de protegerlos, ni de conocerlos, hasta que entendí que los cetáceos encerrados soñaban con el océano.

Delfines en el Estrecho de Gibraltar. El Pantera, CC-BY-SA.
¡Comparte!

Naturautas

Aprendiz de vida y de naturaleza a través de las letras y los caminares. Muy agradecido a las maestras brujas.

Ver todas las entradas de Naturautas →

2 comentarios en «Naturautas: literatura, arte y creación en #Ecosocial23»

  1. Qué recurso tan maravilloso. Gracias, gracias, gracias…. buenas ideas para llevar al aula. Desde el corazón al planeta.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.