Colegio Arboleda, Sevilla
Toda la ESO
¿Puede la educación emocional ser la llave para resolver los retos ecosociales de nuestro tiempo? En el Colegio Arboleda de Sevilla tienen el convencimiento de que sí. Por ello, durante todo este curso escolar han puesto en marcha su proyecto marco «Explorando emociones, transformando el mundo», una iniciativa integral y ambiciosa en la que ha participado el alumnado de toda la etapa de Educación Secundaria. Además, lejos de quedarse en la teoría, este proyecto nació con una vocación práctica y transformadora, apoyándose fundamentalmente en la metodología del Aprendizaje-Servicio (ApS), la gamificación y el aprendizaje cooperativo, para demostrar a sus jóvenes que no son los ciudadanos del futuro, sino ciudadanos del presente con capacidad real de acción.
El motor de este proyecto anual se ha sustentado sobre tres pilares u objetivos fundamentales. El primero de ellos ha sido mejorar la inclusión en nuestro centro escolar. Hemos puesto un foco muy especial en la integración del alumnado nuevo y, de manera muy particular, en el alumnado del aula específica con Trastorno del Espectro Autista (TEA), quienes acuden a nuestro centro de martes a viernes. Queríamos que el proyecto fuera un espacio seguro donde todo el alumnado tuviera una voz y un papel activo. El segundo objetivo se ha centrado en el desarrollo cognitivo y personal, trabajando de manera transversal para mejorar las funciones ejecutivas de nuestro alumnado y dotándoles de una sólida base de educación emocional. El tercer pilar, y el que da sentido a toda la acción, ha sido la mirada ecosocial. Necesitábamos que los estudiantes comprendieran su entorno y empatizaran con él para, a través de proyectos de servicio, intentar cambiar su pequeña (o gran) parcela del mundo.
Para lograr un impacto real, sabíamos que no podíamos hacerlo en solitario. Tejer redes ha sido una de las claves del éxito. A lo largo del curso, hemos establecido alianzas estratégicas con una gran cantidad de entidades sociales y ONG que nos han guiado y apoyado. Hemos trabajado codo con codo con la Fundación Vicente Ferrer, la ONGD Bosco Global, el Banco de Alimentos y plataformas ciudadanas del barrio como la Plataforma SAVE y Fundación Madre Coraje, entre otras. Esta colaboración con el tejido asociativo ha permitido sacar las aulas a la calle y meter la calle en las aulas.
Enlace a la página web del proyecto global.
Bajo este gran paraguas, hemos ido desarrollando una multitud de subproyectos y microacciones que han tocado todos los ámbitos de la sostenibilidad, la justicia social y el cuidado del entorno. A nivel global, hemos reflexionado sobre la industria textil con nuestro proyecto de «Slow Fashion», hemos mirado hacia los campamentos de refugiados saharauis para entender la realidad de la migración forzosa y hemos trabajado el cambio climático con centros educativos en Bolivia. Además, hemos roto las fronteras de nuestro centro trabajando en red con otros colegios e institutos de distintas partes de España, compartiendo experiencias y aprendizajes.
A nivel local, el alumnado ha sido protagonista de la mejora de su propio entorno. Ha salido del centro para realizar acciones de mejora y cuidado en el parque del barrio, demostrando su compromiso con los espacios públicos. También hemos fomentado la intergeneracionalidad y la empatía compartiendo tiempo, actividades y afecto en la residencia de personas mayores de nuestra localidad.
La creatividad ha sido el vehículo principal para articular todos estos aprendizajes. Hemos organizado un divertido «Masterchef ecosocial» para hablar de soberanía alimentaria y consumo responsable; hemos trabajado activamente en la detección y prevención de los discursos de odio promoviendo la tolerancia; nos hemos subido a las tablas para expresarnos a través del teatro; y hemos dado voz a nuestras inquietudes y reivindicaciones creando nuestros propios programas de radio y podcasts, que han servido como altavoz de todo lo aprendido.
«Explorando emociones, transformando el mundo» ha dejado de ser un simple título para convertirse en la seña de identidad de Secundaria en el Colegio Arboleda. Al evaluar este año de trabajo, constatamos que cuando el alumnado se siente incluido, comprende sus propias emociones y se le otorgan las herramientas metodológicas adecuadas (como el Aprendizaje-Servicio), es capaz de liderar iniciativas maravillosas. Queremos compartir esta experiencia con la comunidad de Teachers For Future Spain porque creemos firmemente que la escuela debe ser un laboratorio de ciudadanía activa, un lugar donde, a través de la empatía y la acción comunitaria, sembremos la esperanza de un futuro más justo y sostenible para todos.
- Proyecto «Slow Fashion»
- Proyecto «Pollito en red»
- Proyecto «Salvemos las Lagunas del Sapo» (Premio Nacional Aps 2025)
Y en tu centro, ¿tenéis experiencias de este tipo? ¿Cómo trabajas este tema con tu alumnado?
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