22 mayo 2022

El huerto del Tierno en Otoño-invierno

El huerto escolar es un recursos didáctico infinito, incluso en invierno se puede trabajar y aprender en el huerto. Nos lo explica nuestra compañera Estela López Collado del CEIP Tierno Galván de San Sebastián de los Reyes.

«El huerto no deja de crecer en la temporada de otoño-invierno, aunque es cierto que se ralentiza, las hortalizas cultivadas en esta época nos aportan gran cantidad de vitaminas y minerales fundamentales en nuestra dieta.

– 1. Preparación del terreno

Comenzamos limpiando malas hierbas y aireando la tierra con ayuda de la azada. Removemos rompiendo la costra que se forma en la superficie y retiramos hierbas y raíces utilizando el rastrillo. Así, la tierra nos queda limpia y esponjosa. Este es el momento idóneo para fortalecer el suelo con abonos naturales que contribuyen a su enriquecimiento y recuperación de su estructura. En nuestro caso, empleamos mantillo y lixiviados del vermicompostaje, de esta forma le devolvemos los nutrientes que perdió en la temporada estival. Así mismo, fomentando el reciclaje de residuos, abonamos también con posos de café que los niños traen de casa.

– 2.Planificación de la siembra

Es fundamental tener en cuenta el calendario de siembra y los cultivos propios de esta temporada. En el cole tenemos ajos, cebollas, coliflor, brócoli, repollos, habas y espinacas. También podríamos haber puesto otros cultivos como son puerros, remolachas y escarolas. 

Además, hemos incluido especies que se adaptan a las bajas temperaturas como son  acelgas, lechugas, rabanitos, guisantes y zanahorias. Precisamente los cultivos de hojas, como las acelgas y las lechugas, tienen mucho mejor sabor cultivados en esta temporada, ya que sus hojas con el sol abrasador del verano tienen un sabor más amargo.

Hay que tener en cuenta que los cultivos son resistentes cuando ya están crecidos y bien asentados al terreno. Si esperamos a sembrar o trasplantar cuando el suelo esté frío, el cultivo, por muy de invierno que sea, no va a estar listo para enfrentarse a ese reto.

Para que las plantas estuviesen bien establecidas antes de que llegaran las heladas, hemos optado por poner plantel directamente, salvo en el caso de las habas, rabanitos, guisantes y zanahorias, en estos cultivos hemos empleado siembra directa.

A la hora de planificar hemos tenido en cuenta las rotaciones con especies de la temporada anterior y las asociaciones entre cultivos.

– 3. Siembra y trasplante 

A mediados de otoño, los alumnos de la clase de 4º A plantaron en un bancal separado del resto, dientes de ajos, ya que éstos tienen muchas incompatibilidades, teniendo en cuenta el refrán que dice “Cada día que pasa de enero, un ajo que pierde el ajero”. Además, hemos tenido en cuenta la fase de la luna, la tradición dice que según la fase en la que los siembres, sobre todo si es creciente o luna nueva, puedes encontrarte los ajos fuera de la tierra.

Los pequeños del cole, la clase de 3 años, sembraron las habas, antes de que llegara el duro invierno y con luna nueva, siendo este periodo el ideal de siembra para plantas que crecen en altura y dan frutos, en este momento la savia se concentra en la raíz y el crecimiento de la planta se acelera. El refrán «Entre haba y haba, pata de cabra» expresa que las semillas deben de sembrarse muy cerca unas de otras. Cuando el habar florece da unas flores blancas muy fragantes, con una característica mancha negra o violeta. Son muy sensibles a la falta de agua, especialmente desde la floración hasta que se llenan sus vainas. Se recolectan en primavera. Son legumbres que pueden consumirse frescas, aprovechando vainas y granos, o únicamente los granos secos. 

Las acelgas crecen felices en suelos arcillosos con un buen drenaje, los alumnos de 3º pusieron sus plantones mientras que la clase de 1º se encargó de los bulbos de cebolla blanca.

Del trasplante de plantones de espinacas se han encargado los alumnos de 2º.

Los guisantes han sido sembrados por la clase de 4 años y comparten bancal con los rabanitos que pusieron los de 5 años, ambos cultivos son de crecimiento muy rápido. Comparamos ambas semillas y descubrimos lo pequeñas que son las de rabanitos.

Las coliflores en plantones fueron puestas por la clase de 4ºB y comparten bancal con el brócoli que plantaron los de 5º. Las coliflores de invierno requieren largos periodos de frío para que se forme la inflorescencia denominada “pella “o cabeza. Son muy exigentes respecto al suelo, ya que necesitan que estén bien fertilizados. Cuando su cabeza se ve blanca y dura será el momento de cosecharla. El brócoli, por su parte, se caracteriza por sus abundantes cabezas florales carnosas comestibles de color verde, puestas en forma de árbol, sobre ramas que nacen de un grueso tallo.

Las plantas de lechugas necesitan una zona soleada dentro del huerto, los alumnos y alumnas de 6º las trasplantaron.

– 4. Cuidados del huerto

Si cuidamos bien las plantas, nuestra producción será mayor y el huerto estará más saludable.

Es conveniente saber que en esta temporada se producen menos plagas, no obstante, incluir aromáticas en la huerto ayuda a espantar las plagas, en el cole tenemos romero, tomillo, lavanda y ruda que plantamos en primavera.

Uno de los aspectos claves a tener en cuenta es el riego, es necesario reducir su frecuencia ya que, como el agua no se evapora fácilmente, existe mayor riesgo de que se formen hongos. Así mismo, aprovechamos las horas centrales del día para evitar posibles heladas.

En nuestro huerto la temperatura no suele bajar de -6 grados, por lo tanto, no precisamos de invernadero. Sin embargo, sí cubrimos la superficie con hojas secas formando una capa de protección frente al frío. También podría emplearse pasto seco y/o viruta de madera. Otra opción es recubrir las plantas con alguna capa de plástico reciclado y trasparente, siempre cuidando que ésta no entre en contacto directo con los vegetales y destapando frecuentemente para permitir la entrada de aire.Especialmente importantes son los cultivos de invierno como las habas y los guisantes que se encargan de fijar el nitrógeno en la tierra y contribuyen a una mayor fertilidad en la temporada de primavera-verano que podemos aprovechar para ir planificando
siempre cuidando que ésta no entre en contacto directo con los vegetales y destapando frecuentemente para permitir la entrada de aire.
Especialmente importantes son los cultivos de invierno como las habas y los guisantes que se encargan de fijar el nitrógeno en la tierra y contribuyen a una mayor fertilidad en la temporada de primavera-verano que podemos aprovechar para ir planificando.»

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