19 septiembre 2021

Compostaje de residuos orgánicos,Colegio Aljarafe (Sevilla)

Ni uno ni dos, en el colegio Aljarafe de Sevilla tienen cinco compostadores con los que tratan hasta 15 kg de residuos vegetales semanales. Un paso hacia la economía circular fácil de implantar en los centros docentes y el complemento natural del programa Recreos Residuos Cero. Nuestro compañero Natxo Roiz, responsable de la optativa Huerto, nos cuenta la experiencia que lleva ya tres años en marcha.

«Durante este curso 2020-2021 estamos llevando a cabo la tercera edición de nuestro proyecto de compostaje de residuos vegetales procedentes de clases, casas de profesores y del comedor del colegio. El alumnado de la asignatura de Huerto de 2º de ESO es el encargado de la recogida y gestión de estos residuos hasta convertirlos en compost listo para su empleo en el huerto.

En el curso 2018-2019 comenzamos a impartir una asignatura de optativa en 2º de ESO dedicada al huerto. Entre las actividades propias de la misma, estaba la de aportar nutrientes a la tierra mediante estiércol de caballo y compost. 

Paralelamente, aquel año participamos en un proyecto sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) en el cual se incluía la instalación de un compostador en nuestro centro. El objetivo era que los alumnos pudieran tener una experiencia cercana de economía circular similar al que se explicaba para los aparatos electrónicos.

En el proceso, nos dimos cuenta de que, contando con los 5 compostadores que ya teníamos, podríamos tener capacidad para transformar muchos kilos de residuos en compost, mucho más de lo que el propio huerto generaba.

La clase en su conjunto, pero en especial dos alumnas, dieron forma a una propuesta para captar estos residuos de la comunidad educativa. Se optó por hacer partícipe en primera instancia al profesorado para acotar el público objetivo y no encontrarnos ante un exceso de residuos imposible de gestionar.

Las propias alumnas fueron las que, en un claustro de profesores, expusieron el proyecto e indicaron a los futuros participantes las características del mismo. Además de la presentación, elaboraron fichas para indicar qué se podía compostar y qué no.

Durante estos dos años, el proyecto se ha visto interrumpido por la pandemia, aunque, a partir de enero hemos retomado la actividad, una vez hemos valorado la seguridad sanitaria del proceso. Desde entonces estamos recogiendo más de 15 kilos semanales de residuos vegetales.

Los objetivos que persigue el proyecto son múltiples:

  1. Proporcionar materia orgánica para fertilizar los huertos a partir de los residuos generados por la propia comunidad escolar, sin necesidad de que sea ni comprado ni transportado.
  2. Generar una conciencia en la comunidad educativa sobre la importancia de la economía circular a partir de un ejemplo en el que los participantes pueden ver el proceso completo.
  3. Promover la separación de residuos del “contenedor marrón”, en la dirección de las normativas europeas y española que pretenden su implantación antes de 2024 en municipios de más de 50,000 habitantes.
  4. Servir de herramienta pedagógica para explicar la estructura del suelo y la actividad biológica que se producen en él.
  5. Servir como experiencia sobre la que trabajar contenidos de otros cursos y materias como Matemáticas, Ciencias Naturales, Sociales….

En nuestro huerto contamos con una zona de compostaje con una capacidad total de unos 2000 litros. Además, disponemos de aireadores, carretilla, palas… y otros utensilios necesarios. Con estos recursos, recogemos los residuos orgánicos de una decena de profesores, algunas familias que han mostrado un interés especial por participar y la cocina del comedor.

El proceso que llevamos a cabo es el siguiente:
En uno de los accesos al centro, junto a la cancela del huerto, hemos colocado unos palets rotulados para que los participantes en el proyecto puedan depositar sus cubos llenos y recoger los vacíos. Se trata de cubos reutilizados que proceden de bares de la zona.

Los días en los que se imparte la asignatura (lunes y jueves), se depositan los cubos llenos y, durante la clase, se recogen, se pesan, se anota el pesaje, se vacían y se enjuagan. Finalmente, se vuelven a colocar en los palets para su posterior recogida.

Estos residuos se van mezclando con los restos de vegetales procedentes del huerto así como de restos de poda o limpieza de zonas verdes del colegio.

Transcurrido el tiempo oportuno, los restos orgánicos se tamizan y se vierten en un saco para que puedan ser utilizados en los bancales de Infantil, Primaria o Secundaria.»

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