Adornos navideños y comederos de pájaros.

Unas semillas, elementos naturales, creatividad y mucho mimo : decoraciones navideñas que son también comederos de pájaros. Nuestra compañera Janet V. Tribouillet nos cuenta con detalle la actividad que realizaron alumnxs y familias de Infantil y Primaria del colegio El Ardal .

«(Pequeños gestos para grandes pasos.) 

Las mañanas compartidas son siempre mañanas hermosas. Compartimos risas, café, palabra, canciones y Escuela. Bajo una encina, compañero de juegos. Lugar de encuentro, donde surgen las horas más fugaces y los secretos íntimos de la infancia. Testigo de una época donde los cuidados empiezan bajo una Encina y acaban allí. Una Encina que forma parte de todo.

Como propuesta de este curso lo hemos adornado, como es tradición en el colegio, con adornos navideños comestibles. Las aves silvestres de la zona lo saben. Una familia de Milanos nos visita cada tarde, vuela tan cerca que los niños se emocionan y todo se detiene, todos contemplamos su vuelo y su bella libertad. 

Comederos de pájaro en forma de campanas, estrellas, bolas de Navidad. Mezclas de semillas y fruta atadas con un cordel a nuestro árbol. Un dieta exquisita para los días de invierno. La encina y el pino de la entrada del colegio se convierten en protagonistas. Y cada tarde cuando el ruido del día cesa y hay menos almas, se acercan al festín.  Son varios los pajaritos que se dejan ver particularmente en invierno, jilgueros, mirlos, herrerillos, pinzones, carboneros buscan alimento en estas fechas. Son ahora nuestros huéspedes.

Una Navidad alejada del ruido que ofrece el plástico o las ornamentaciones actuales nos recuerdan cual fue su origen: Por lo visto una festividad en torno al árbol. Decorándolo nos relaciona con el ciclo agrario y en espera de la primavera. Los romanos, de forma simbólica, con el fin de asegurarse los regalos que la tierra les da a lo largo de los días más  prósperos, en el tiempo de la cosecha y de la recolección, le devuelven a la tierra lo que ésta les ha dado. Poniendo figuritas realizados con elementos naturales. Y es que el mundo antiguo vivía acorde con la naturaleza. Recordando así que la buena nutrición está en el encuentro, en el compartir y en cuidar al otro. Y ese otro incluye nuestro entorno natural. 

Se les pide a las familias del centro participar con un comedero comestible como decoración navideña. Con pocas instrucciones más y a sabiendas que estamos apoyando todos un cambio de costumbres sobretodo en cuanto al uso de materiales más naturales y menos contaminantes. Se les cita en un encuentro al aire libre y en torno a nuestra Encina para ser decorada, alcanzando los puntos más altos con una escalera, cada niño como en una conquista junto con su familia consigue colocar su comedero con la esperanza de que sea bien recibida sobre todo por los pajarillos. Bajo el árbol, villancicos y como hace frío un café. Nos despedimos dejando un mensaje de paz para los niños, visibles en cada aula durante estos días y para siempre en nuestra memoria. 

En invierno los pájaros suelen tener menos recursos para alimentarse, y es una gozada ver cómo se acercan a los comederos a comer pipas, semillas o la comida que les queramos dar. Por ello, una ocasión ideal, para hacer juntos unos comederos para pájaros de una manera sencilla.

Los comederos edibles fueron hechos con frutos secos, fruta y cordeles en su mayoría. Cuencos hechos con la propia piel de naranja o el caparazón de algún coco. Algunos más elaborados en tarros de cristal o con palitos de madera. Sólo habrá que colocar una cuerda para poder colgar el comedero de una rama de un árbol.
Mantequilla de cacahuete, gelatina, pueden ser la cola que une las semillas y quedarán pegadas. Así, los pájaros podrán comer tanto las semillas y las pipas, como la mantequilla de cacahuete. Otros ingredientes son bienvenidos, clavos, barras de canela, galletas, rebanadas de manzanas o naranjas o bien red de cacahuetes anudadas como un collar de diamantes para nuestro árbol navideño. 

El cambio climático, es una amenaza real que nos lleva a la necesidad de cambiar la mirada hacia lo que consumimos y pensamos, vivimos o como nos comportamos para cuidar de nuestro entorno y de todo lo que contiene. Teniendo en cuenta que cuidar el planeta con gestos grandes o pequeños son gestos que tienen que ver con el cuidado al otro. Se trata de un cambio de visión para comprender que estamos interconectados y cada comportamiento afecta a otros.  Formamos una comunidad de Vida con todos los seres de este planeta. Apoyamos con estos gestos y con otros más la vida y los vínculos que hacen que una vida sea buena para todos incluyendo la propia Tierra. Se suscitan nuevos valores a tener presente el cuidado, la solidaridad y la cooperación. Nos abrirnos a la nueva cultura ecológica y ambiental que significa cambiar nuestra relación con la naturaleza. Que como dice Leonard Boff se trata de una actitud que pone la vida en el centro de todo. «

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